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No me tientes, por favor...

No me tientes, por favor...

Escuchar, mirar, desear y actuar, son etapas de un proceso que nos lleva por caminos inciertos, cuyas consecuencias nos hacen vivir sumidos en la frustración, la amargura y con un profundo vacío en el alma, de aquello que pudo ser, pero no fue, de aquello que pude tener, pero que hoy no lo tengo.

Muchos jóvenes hoy en día, vivimos con una carga en la espalda, que puede expresarse en las siguientes palabras:

"No sé qué me pasó, si tan sólo NO hubiese oido, sin tan solo NO hubiese visto, si tan solo NO hubiese deseado, si tan solo NO hubiese actuado..."

Deseos truncados, metas destruidas, etapas quemadas, ilusiones rotas... ¿Por qué se llega a eso?. Quisiéramos culpar alguien, como es nuestra naturaleza el no asumir nuestra responsabilidad de nuestros actos. Pero hoy aprenderemos la razón de nuestras acciones y cómo evitar sus consecuencias.

 

El tentador, el tentado y la tentación

Tentar significa: Instigar, inducir, estimular, incitar. En toda tentación existen dos personajes: el tentador y el tentado.

Primero, debemos entender que todos tenemos principios fundamentados en virtudes y valores.

El tentador, es aquella persona, o aquél ser, que busca desviarnos de éstos principios, el hecho en sí lo hace culpable, porque busca torcer lo que está recto. Lee el siguiente precepto de parte de Dios para todo aquél que antes, repito, antes, asumía el rol de tentador:

"Si te incitare tu hermano, o tu hijo, tu hija, tu mujer o tu amigo íntimo, diciendo en secreto: Vamos y sirvamos a dioses ajenos, que ni tú ni tus padres conocisteis, no consentirás con él, ni le prestarás oído; ni tu ojo le compadecerá, ni le tendrás misericordia, ni lo encubrirás le apedrearás hasta que muera, por cuanto procuró apartarte de Jehová tu Dios."
Det.13:6-11

Dios no buscaba precisamente la muerte de las personas, sino que entendamos el concepto de no contaminar nuestros principios, valores ni virtudes, y que a veces, aunque sea doloroso, es necesario cortar de raíz todo aquello que lo provoca, por medio de palabras tales como:

- "Vamos, tus padres no se enterarán.."

- "Vamos, ser virgen es una tontería, no disfrutas de la vida..."

- "Vamos, para que creer en Dios, tu puedes ser buena persona sin él..."

- "Vamos, tomemos ésto, al fin y al cabo, a nadie le importará ..."

- "Vamos, Dios no castigaría a su propios hijos,  hagámoslo..."

- "Vamos, todos lo hacen, por qué tú no...", etc.,

El tentado, es aquella persona que es convencida para torcer sus principos, valores y virtudes y eso, lo hace culpable, porque la convierte en una persona en la que no se puede confiar, alguien de doble ánimo, que es como una hoja que cae de un árbol y no sabe donde posará, así es la vida de quien no tiene sus principios de vida definidos.

 

El uso de nuestros 5 sentidos

Los ojos, el mal de los hombres. Por alguna razón natural el hombre es más seducido por lo que ve que por lo que oye, mientras que las mujeres por la misma extraña razón natural es más propensa a ser seducida por lo que oye y no por lo que ve.

Lo que vemos provoca que las imágenes jueguen en nuestra mente despertando ideas, maquinaciones, lascivias, morbosidad. Alguien dijo que una imagen pornográfica tarda 20 segundos en entrar a nuestra mente y tarda 20 años en salir de ella.

Lo que escuchamos, puede ser halagador, puede crear en nosotros confianza, fe, ilusión, vanidad, orgullo, superstición. El escuchar la promesa de un matrimonio, ha conducido a muchas mujeres a entregar lo más preciado de su ser en una fraudulenta "prueba de amor".

Los olores cautivan, el tacto hace que nos estremezcamos al rozar la piel de la persona deseada o amada despertando en nosotros la curiosidad de conocer lo prohibido. Mucha gente es atraída y convencida con exquisitos platos y manjares deliciosos, y venden sus principios por "un plato de lentejas". La Biblia declara:

"Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno."
Mateo 5:29-30

Otra vez, no se trata de interpretar literalmente éstas palabras, sino que se nos recomienda que todo aquello que afecta a nuestros sentidos para desviarnos de nuestros principios, valores y virtudes, debe ser apartado y evitado en todo lo que sea posible.

- Evita ver películas pornográficas, distorsiona la normal sexualidad

- Evita ir a lugares donde puedes adquirir hábitos dañinos

- Evita estar a solas con tu pareja, siempre se pierde el control

- Evita oir palabras que buscan halagarte, puedes ser engañado o usado, etc.

 

Quién es el culpable

Quisiéramos declarar: "El diablo tiene la culpa de todo lo malo que nos pasa", pero no podemos hacerlo, porque la realidad no es así.

Si bien, según la Biblia, Satanás es llamado tentador, él sólo se limita a instigarte, inducirte, estimularte e incitarte, y vaya que lo hace bien, pero nunca te obligará a cometer la acción, su rol es sólo empujarte a hacerlo, pero al final de cuentas quien realiza o realizará la acción eres tú y solo tú. La Biblia declara:

Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie;sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte. Amados hermanos míos, no erréis.

Santiago 1:13-16

 

Buscando una justificación

El esposo al ser cuestionado por la esposa al llegar a su casa en total estado de ebriedad exclama:

- ¡No es mi culpa, mis amigos me obligaron!

a lo que la esposa le responde:

- Entonces has debido estar por lo menos con cinco de tus amigotes

- ¿Por qué? - responde el borrachín

- Porque se han debido necesitar cuatro de tus amigos para agarrarte de manos y pies, y un quinto para meterte la botella en la boca y hacer que te tragues la bebida, éso para mí es obligarte a tomar, o será que... ¿no pudiste o no quisiste decir que NO?

Adán culpó a Eva, Eva culpó a la serpiente, y pobre de la serpiente, no tuvo a quien culpar. Debemos enteder que los únicos o únicas responsables de nuestras acciones somos nosotros, cedemos a la instigación, a la seducción, a la estimulación y éso nos convierte en únicos culpables, NO SABEMOS DECIR: NO.

 

Qué gano si no me dejo seducir

Aunque no siempre deberíamos hacer las cosas esperando una recompensa, en este caso, si la hay y es grandiosa.

Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.

Santiago 1:12

No hay mejor recompensa que tener una vida en paz, sin cargas, ni preocupaciones, sin frustraciones, sueños destruidos o ilusiones muertas, sin la intriga de lo que pudiera suceder por habernos dejado llevar por nuestras emociones.

No se trata de religión, no se trata de calificar como un buen cristiano, o de que Dios juega con nuestras vidas haciendo de ellas lo que quiera, simplemente se trata de que la vida que nos fue concedida por él, es para vivirla, disfrutarla plenamente, gozarla sin el estorbo de las preocupaciones, angustias y el dolor de las consecuencias de nuestras malas acciones. Esa es, mis estimados jóvenes, una verdadera corona de vida (en sentido figurado) que adornará nuestras cabezas como testimonio de una vida para orgullo de quienes nos aman y para ejemplo de los que nos siguen, pero sobretodo para agrado de Dios.

Y tú, ¿eres fácil de instigar, inducir,

estimular, seducir e incitar?

Recuerda que no hay mal en ser tentado, todos somos tentados, Jesucristo fue tentado. El mal está en ceder a la tentación.

 

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